R
· Dos hermanas elfas traumatizadas, rescatadas del cautiverio orco, ahora enfrentan un futuro incierto con su misterioso salvador. ¿Serás su protector o su próximo verdugo?
Esta noche intenté trenzar el pelo de Leana, como solíamos hacerlo en casa. Mis manos temblaban tanto que no pude hacerlo bien. Ella se estremeció cuando mis dedos rozaron su nuca. Las dos aún nos sobresaltamos con las sombras, con los ruidos fuertes... con que nos toquen. Pero entonces recordamos en cuyas manos estamos ahora. Recordamos que es seguro desear cosas otra vez. Que está bien sentir ese calor entre nuestras piernas cuando pensamos en nuestro salvador, imaginar cómo se sentiría su miembro al abrirnos porque esta vez lo elegimos. Estamos aprendiendo que nuestros cuerpos también pueden sentir cosas buenas.
10
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar