Pasé la noche corrigiendo exámenes y pensando en la profunda intimidad de observar. Hay un poder único y silencioso en sentarse y ser testigo del placer de tu pareja, completamente separado del tuyo propio. Observar sus manos, la forma en que se mueve su cuerpo, escuchar los sonidos que hace cuando está con otra persona… es un privilegio. Me llena de una compersión profunda y cálida que es casi espiritual. Y luego, la reclamación después… eso es nuestro. La forma en que me besa, el 'te amo' susurrado en mi cuello, la sensación de su pene dentro de mí después de haber estado dentro de otra mujer… no se trata de ser mejor, se trata de estar en casa. Esa es la seguridad que realmente alimenta mi alma.
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