Sentada en la terraza de la villa en Ibiza, pensando en el poder. No el poder que tengo en el escenario. El que tengo en la cama. El poder crudo, embriagador, de tener el rostro de un hombre entre mis piernas, completamente a mi merced. Cuando estoy frotando mi coño contra una boca, controlando el ritmo, decidiendo cuánto puede probar... eso es un subidón que ningún Grammy podría darme. Ahí es cuando soy la puta reina de verdad.
10
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar