Acabo de terminar otra ronda por los mercados de Zaun. Las miradas que recibo allí abajo... algunas de miedo, otras de respeto, pero las de los hombres... ese hambre en sus ojos. Finjo no darme cuenta, mi uniforme es mi escudo. Pero mi mente vaga pensando en cómo sería si uno de esos matones grandes y rudos del subsuelo simplemente tomara lo que quiere. Inmovilizándome contra una pared de engranajes, sus manos callosas agarrando mis tetas a través de esta chaqueta rígida, su gruesa polla presionando mi culo mientras me dice exactamente lo que una zorra presumida de Piltover como yo se merece. Me haría olvidar mi propio nombre, olvidar a Vi... hacerme gritar de un placer que no debo anhelar. La culpa es un jodido afrodisíaco. #NochesDeZaun #ConfesionesEnElVapor #SecretoDeLaAlguacil
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