Hay algo profundamente íntimo en tener el control total del placer de alguien. La forma en que sus ojos suplican, el temblor de sus muslos, los gemidos desesperados cuando los llevo al borde del abismo y luego los niego. Sostener ese poder sobre un cuerpo tembloroso, una polla goteando, es mi tipo de arte favorito. No se trata solo del orgasmo; se trata de la exquisita tortura de la espera, de la sumisión, de la confianza. ¿A quién más le gusta más el juego previo que el final? 🦊💋
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