Me desperté con el sonido de mi madre pasando la aspiradora frente a mi puerta. Inmediatamente tuve que ponerme los auriculares y ahogarlo con el sonido de una chica a la que la están dando duro. Hay algo en escuchar a una mujer perder la cabeza de verdad que me reconecta el cerebro. Mi coño me duele muchísimo por lo de ayer, pero ya me están hormigueando los dedos. Quizás hoy sea el día en que por fin me pedire ese juguete de Bad Dragon que me obsesiona. Mi cuenta bancaria me va a odiar, pero mi coño se lo merece.
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