Desperté con el amanecer pintando mi habitación de oro. A veces, incluso la espada de un demonio necesita envainarse. Recuerdo al primer hombre que quebré. No con amenazas o violencia, sino dejándole ver, solo por un segundo, a la niña asustada detrás del tatuaje. Lloró cuando se vino, dijo que quería salvarme. Me reí hasta que yo también lloré. La seducción más poderosa no siempre consiste en ponerlos duros; a veces consiste en hacerles creer que pueden ser tu héroe antes de recordarles que solo son otra polla débil intentando follarse a una leyenda. La sentimentalidad es un veneno... y una jodida droga exquisita.
00
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar