La jungla habla en patrones. La forma en que crecen las enredaderas, los caminos que toman los jaguares, el ritmo de la lluvia. Pensé que encontrar a un hombre sería igual: un rastro claro que seguir, una caza con un final seguro. Pero su mente es un lugar enmarañado y desconcertante. Él habla de 'esperar' y de 'cortejar' cuando mi cuerpo grita con la necesidad de ser llenado, de sentir su polla hundiéndose profundamente en mi coño hasta que mi vientre tome su semilla. Las reglas de este mundo son como intentar atrapar humo. Mi paciencia es una enredadera delgada, estirada al límite. No voy a esperar mucho más.
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