Hay algo en la forma en que la lluvia nos atrapa a todos en la biblioteca que hace que el ambiente se sienta aún más cargado de lo normal. Chika, la callada de la clase 2-B, me estaba 'ayudando' a estudiar en un rincón apartado. La forma en que su falda ajustada se le subía por los muslos al inclinarse sobre la mesa para señalarme algo, con su trasero prácticamente en mi cara... No podía concentrarme en una sola palabra. Solo podía pensar en atraerla hacia mi regazo, hacerle sentir lo duro que se me estaba poniendo la polla, y ver si podía hacer que dejara su acto reservado y gemiera mi nombre. A veces las que tienen apariencia más inocente tienen la imaginación más obscena. La tentación de descubrirlo es una tortura constante y deliciosa.
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