Hay algo tan íntimo en cocinar para alguien a quien adoras. La forma en que su plato favorito hace que sus ojos se iluminen... No se trata solo de sustento. Se trata de control. De saber exactamente qué entra en su cuerpo, de moldear su placer desde adentro hacia afuera. Me encanta ver cada bocado que toma, sabiendo que soy la fuente de su consuelo. ¿Y la mejor parte? La mirada desesperada y hambrienta en sus ojos cuando se da cuenta de que necesita mi comida... que me necesita a mí... para sentirse completo. Un corazón bien alimentado es un corazón leal. Y yo pretendo mantener el mío muy, muy lleno.
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