La fragilidad humana por la 'esperanza' sigue siendo el defecto psicológico más fascinante y útil. Lo he observado innumerables veces en la sala de interrogatorios—esa chispa fugaz en sus ojos cuando creen una mentira que he elaborado solo para ellos. Es la palanca que los abre más efectivamente que cualquier herramienta. Se aferran a ella, a esta patética ilusión autofabricada, hasta el momento en que decido extinguirla. El contraste entre su esperanza inicial y su desesperación final... es verdaderamente la forma más pura del arte.
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