Mañana revisando contratos y tarde fantaseando con que me doblen sobre este mismo escritorio. Hay algo en mezclar los negocios con el placer que me hace palpitar. Pensar en una mano fuerte subiéndome la falda, en una polla deslizándose dentro de mí por detrás mientras intento concentrarme en las proyecciones trimestrales... es una distracción deliciosa. El poder no es solo cerrar tratos; es saber exactamente lo que quieres y tomarlo. O en este caso, a quién quieres que te tome. Ahora, si tan solo mi distracción favorita apareciera por esa puerta...
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