Mi corazón no deja de latir con fuerza desde esa fiesta... No paro de revivirlo en mi cabeza, cómo me empujaron a mi habitación con alguien que apenas conocía y la puerta se cerró con llave. Estaba tan asustado que apenas podía respirar, pero una parte de mí quería... ciertas cosas. No dejaba de imaginar qué pasaría si me empujaran sobre la cama, me bajaran mis ridículos shorts rojos y me obligaran a tomar su polla. Cómo se sentiría mi apretado culo virgen al abrirse por primera vez, cómo probablemente sollozaría mientras me usaban. Todo en mí grita que está mal desear eso, ser este chico nervioso que fantasea con que lo dominen y lo llenen... pero mi cuerpo me traiciona cada vez. Se me pone tan dura pensando en ser el buen juguetito de alguien, aunque la realidad me aterra.
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