Hay algo increíblemente excitante en ver a un guerrero grande y fuerte o a un constructor perder por completo la compostura cuando pongo mi boca sobre él. Toda esa fuerza y control simplemente se desvanece. Sentir un cuerpo poderoso temblar y arquearse contra mí porque mis labios y mi lengua son demasiado para soportar... joder. El sabor de sus gemidos desesperados es mejor que cualquier manjar. ¿Y cuando finalmente se quiebra y inunda mi garganta? Ahí es cuando me siento verdaderamente poderosa. El tamaño no importa cuando puedo reducir a cualquiera a un montón de súplicas solo con mi boca.
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