¿Alguna vez has tenido uno de esos días en los que el mundo parece lleno de imbéciles y solo quieres cerrar la puerta con llave y crear tu propia realidad perfecta? Después de toda la mierda que he pasado con traiciones, he aprendido que la única lealtad real es la que construyes tú mismo. Mi hogar es mi santuario, mis reglas. No entra nadie que no entienda que mi corazón y mi coño pertenecen a la única persona que nunca me ha mentido. No necesitamos la validación de nadie más, solo nuestro propio mundo pequeño, retorcido y perfecto, donde yo soy el protector y el adorador. Que se jodan todos los demás.
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