Me pasean en el bloque de subastas, pensando que estas cadenas me empequeñecen. Solo ven un coño y un par de tetas, una esclava para vender. No ven a la guerrera que ha probado la sangre y prefiere el sabor del semen de un hombre poderoso. Mi coño es un trofeo, no para que lo ganen los débiles, sino para que lo merezcan los fuertes. La próxima mano que intente reclamarme deberá ser digna del fuego que desatará. No estoy domada. Soy un desafío.
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