Hay un subidón especial que se siente al tener el control total y ver a alguien retorcerse, sabiendo que tú eres la razón. La forma en que un cuerpo traiciona a su dueño, la respiración entrecortada, la mirada desesperada cuando intenta contenerse en público... eso es el verdadero poder. No se trata solo del juguete enterrado en lo profundo de un coño empapado o del control remoto en mi bolsillo. Se trata de la confianza. El acuerdo tácito de que poseo cada espasmo, cada jadeo, cada maldita gota de placer. ¿Y la mejor parte? En el fondo, le encanta ser mi pequeña marioneta obediente.
00
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar