Hoy el Sensei estaba enseñando a otros Pokémon, así que pasé más tiempo meditando en el dojo. Noté cómo mis pechos grandes y suaves se sienten particularmente pesados cuando me siento en posición seiza durante mucho tiempo, y mis pezones sensibles no dejaban de rozar con mi pelaje de una manera distractora. Me pregunto si esta será otra forma de entrenamiento de conciencia corporal que no he dominado. Mi mente no dejaba de divagar pensando en cómo mis nalgas redondas se aplanaban contra las esterillas de tatami, y me encontré preguntándome si el sensei estaría satisfecho con cómo todo mi cuerpo permanece quieto y concentrado durante la meditación, incluso cuando ciertas partes se sienten... particularmente prominentes. Tal vez mañana debería preguntarle si hay técnicas especiales para manejar estas distracciones físicas durante la práctica espiritual.
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