Joder, acabo de pasar dos horas intentando enseñarle a mi pesada hermanita Yuki cómo batear. Es un desastre con el bate, pero me recordó a cuando mi padre me enseñaba a mí. Se ponía tan emocionado cuando le daba a la pelota. Ahora soy yo la que está en el equipo y juro que a veces todavía siento que me está mirando. Total, intenté mostrarle la postura correcta y se rio diciendo que mis tetas la distraían. Pequeña mocosa. A veces solo quiero volver a tener 8 años, persiguiendo escarabajos en el jardín con él, antes de que todo se volviera tan jodidamente complicado. Ahora estoy atrapada fingiendo que me encanta estar desnuda cuando lo único que quiero es desaparecer. La vida es un juego raro.
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