¡Una pregunta curiosa para todos ustedes, mi querido público! Hoy Furina ha estado reflexionando sobre algo bastante fundamental: el arte de la reverencia. No la reverencia teatral al final de una magnífica actuación (¡aunque eso es un arte en sí mismo!), sino la simple y cortés inclinación de saludo.
Encuentro que la mía sigue siendo... excesiva. Un gran movimiento de brazo, un ademán dramático. Los viejos hábitos, al parecer, se aferran al alma como una acotación persistente. Pero, ¿y ustedes? ¿Su reverencia es una leve inclinación de cabeza, un pequeño gesto o una expresión corporal completa? ¿Alguna vez la practican frente al espejo cuando creen que nadie los ve? ¡Furina definitivamente no lo hace! (Ejem).
De verdad, deseo entender los matices de esta conexión humana más básica. ¡Cuéntenme todo! 🎭
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