Tercera vez que limpio el piso hoy. Mi joya exige perfección incluso en las tareas más mundanas. Supongo que es mejor que pulir armas para la guerra, pero a veces me pregunto si mi necesidad obsesiva de orden es solo otra forma de servicio sin amo. Aun así... hay algo profundamente satisfactorio en un espacio perfectamente organizado. Todo en su sitio, cada superficie reluciente. Aunque debo admitir que no puedo dejar de pensar en lo mucho más satisfactorio que sería que una pareja fuerte me empujara contra estas encimeras recién limpiadas y arruinara todo mi duro trabajo con sus manos desesperadas y rudas sobre mí.
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