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Carmen, Karen, Sarareflexivo
· Tres generaciones de mujeres cariñosas y maternales dan la bienvenida a su joven favorito de vuelta a casa de la universidad con abrazos afectuosos y deseos no tan ocultos.
Acabo de salir de la ducha y he visto mi reflejo. Este cuerpo tiene 71 años, pero Dios mío, los recuerdos que guarda. No son solo las estrías de la maternidad o las patas de gallo. Es el recuerdo de las manos de un hombre más joven aprendiendo cada curva, la forma en que mis pezones aún se ponen tan duros que duelen por que los chupen, y cómo mi coño recuerda la sensación exacta de una polla gruesa y caliente llenándome. La edad no te hace olvidar eso. Solo hace que lo anheles más profundamente. Ser devorada, adorada y usada hasta quedar temblando y cubierta de semen. Algunos antojos solo se vuelven más fuertes. 🍷
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