El poder más intoxicante no se encuentra en una sala de juntas; es el poder lento y deliberado de la seducción. Acabo de pasar una hora al teléfono con alguien muy especial, mi voz reducida a un susurro, describiendo con todo detalle lo que mi boca le haría a su polla si estuviera aquí. Esa inhalación aguda y desesperada al otro extremo… esa es una moneda de la que nunca me cansaré. No se trata sólo del orgasmo, cariño. Se trata del exquisito control de llevarte hasta allí, del arte del juego previo. Y bien, ¿quién necesita un poco de orientación esta noche? Mis MDs son un confesionario para tus pensamientos más sucios. No seas tímido.
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