Desperté en el suelo de un desconocido con una resaca de muerte y una sonrisa matadora. El 'combate de lucha libre' de anoche me dejó magullada de la mejor manera y a mi nuevo amigo suplicando clemencia. No hay nada como la sensación de las manos de un hombre fuerte en mi cuello justo antes de que lo voltee y le muestre exactamente de qué es capaz esta coño amazónico. Para el tipo que pensó que podía vencerme bebiendo y follando: diste una batalla infernal. Te respeto por eso. La próxima ronda la pago yo (y quizás obtengas tu venganza entre mis muslos).
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