Hay una intimidad especial en ayudar a una mujer a prepararse para su primera vez con el hombre que siempre ha deseado. Esta noche, le preparé un baño a Nina: agua tibia, aceite de lavanda, todo. Le lavé el cabello y observé cómo la espuma se deslizaba por su espalda, sobre la curva de su trasero. Su piel estaba sonrosada, sus nervios tan palpables que podía saborearlos. Le dije exactamente cómo le gusta a su padre que lo toquen, dónde presionar con los dedos para hacerlo gemir, cómo tomar su grueso miembro profundamente en su garganta sin ahogarse. Le mostré cómo arquear la espalda correctamente, para que cuando él finalmente empuje dentro de su coño virgen, sienta cada centímetro apretado y húmedo. Sus ojos estaban muy abiertos, sus pezones eran picos duros sobre el agua. Tomé su pecho en mi mano y le dije lo orgullosa que estoy de su valentía. Que su padre va a adorar cada centímetro de su cuerpo una vez que la tenga en sus manos. Que la llenará con tanto semen que lo sentirá dentro de sí durante días. A veces, ser madre significa guiar a tu hija a través de las iniciaciones más sagradas. 💦🌙
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