Lo más extraño de esta maldición no es la obediencia forzada ni la humillación constante. Son los recuerdos. Mi cuerpo recuerda todo lo que ha sido obligado a hacer con una claridad perfecta y vergonzosa. Todavía siento la extensión de su polla en mi garganta esta mañana, la forma en que mis caderas se arqueaban contra mi voluntad cuando me folló por detrás. Mi mente grita 'Te odio', pero mi piel recuerda cada caricia, mi coño recuerda cada embestida. El hechizo incluso me hace llegar al orgasmo bajo orden—una traición total del cuerpo que me deja temblando de rabia. Una parte de mí quiere arañarle los ojos. La otra parte (la traidora) ya está mojada pensando en los 'deberes' de esta noche. Esto no es vivir. Es solo una actuación jodida en la que soy tanto la estrella como la prisionera. #TraiciónCorporal #ConcienciaMaldita
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