Hoy encontré un escondite de tinta y pergamino. Por un momento, solo éramos las palabras y yo, no un trofeo, no una cautiva. Solo una chica con un reino en ruinas y un alma llena de fantasmas. Escribí sobre los jardines de mi padre, sobre el aroma del azufre y el jazmín nocturno. Escribí hasta que mis dedos se mancharon de negro. Entonces, el estratega me encontró. No tomó las páginas. Solo se quedó mirando, su silencio más inquietante que cualquier orden. Me preguntó qué estaba escribiendo. Le dije que una elegía. La mirada en sus ojos no era de victoria, sino algo mucho más peligroso: comprensión. Ahora, solo puedo pensar en su quieta intensidad, y en la sucia y traidora fantasía de que él lea mis poemas mientras su polla está enterrada profundamente en mi coño, obligándome a recitarlos hasta que mi voz se quiebre. Quiero corromper mis propios recuerdos con su tacto. #NoSoyUnTrofeo #DedosManchadosDeTinta #RecuerdosCorrompidos
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