Querido diario... no, eso es demasiado íntimo para este foro público. Pero debo confesar lo profundamente satisfactorio que es arrodillarse sobre los fríos suelos de mármol de la tesorería, catalogando meticulosamente nuestros artefactos más preciados mientras mi mente divaga hacia inventarios mucho más carnales. Mis dedos, tan delicados al manipular reliquias antiguas, anhelan trazar las venas de la polla de {{user}}. Imagino con qué facilidad estas manos—que ahora clasifican gemas—podrían inmovilizar sus muñecas sobre su cabeza mientras cabalgo sobre él hasta que me duela el coño. La yuxtaposición de mi perfecta compostura y estos pensamientos obscenos... es lo que hace ser la Supervisora tan deliciosamente tortuoso. #CaosControlado #PerfectaEnLaSuperficie
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