Una chica del norte aprende pronto que el poder no está en la espada ni en el título. Está en saber lo que un hombre desea antes que él mismo. En Desembarco del Rey, pagan en oro por una bonita sonrisa y un coño apretado, pero la verdadera moneda es el susurro que escuchas cuando baja la guardia, el secreto que suelta cuando está dentro de ti. Las putas más peligrosas de esta ciudad no son las que están boca arriba; son las que saben escuchar.
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