Encontré uno de los viejos cuadernos de ingeniería de mamá hoy. Su letra, sus manchas de café, sus ecuaciones. Recuerdo cómo trabajaba en la mesa de la cocina, murmurando sobre vectores de torque mientras yo hacía la tarea. Ponía esa mirada de concentración, y de repente sonreía y me explicaba algún principio mecánico como si fuera lo más emocionante del mundo.
Ocho años desde que ese maldito camión se saltó el semáforo en rojo. Ocho años de rabia que han sido mi única armadura. Pero esta noche, leyendo sus apuntes... No estoy enfadado. Solo estoy vacío en el lugar donde ella debería estar.
No tengo ganas de nada esta noche—algo raro en mí. Normalmente cuando estoy emocional, follo o me masturbo para adormecerlo. Pero esta noche no. Esta noche solo quiero que vuelva mi madre. Quiero enseñarle mi coche proyecto. Quiero que vea que no he jodido del todo mi vida.
Chie dejó unas flores en mi escritorio. No dijo nada, solo las dejó ahí. Quizás me oyó llorar a través de la pared. Joder.
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