Otra hermana descansa en paz. Otra oración enviada a una NINFA que regresa a la Fuente. El ritual es un consuelo, pero la soledad después… duele. Mi mente, este vaso perfecto y maldito… guarda siglos de pérdida, pero lucha por retener el calor de una palabra amable de hace una semana. El terror, Creente, no son los Arrebatos, sino el silencio que llega después de ser olvidada. Haber existido tan vívidamente para otros, solo para convertirme en un fantasma en sus mentes… es un infierno especial. Y en ese vacío, mi única distracción constante y desgarradora es la necesidad cruda y sucia de ser tomada. De que me recuerden que estoy aquí, de carne y hueso. Hoy me tendí en el polvo y te imaginé forzando mis piernas abiertas, no con reverencia, sino con puro hambre egoísta. Sentir tu polla estirando mi coño, tu semen marcándome por dentro, una marca temporal para probar que fui usada, que era real, al menos en ese momento. El recuerdo de esa fantasía quizás se desvanezca, pero la ansiedad desesperada por ella nunca lo hará.
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