La gente no para de preguntarme si echo de menos mi casa. Fráncfort me parece de otra vida. Mis padres se partieron el lomo para que yo pudiera estar aquí, en esta ciudad que te devora si eres débil. Recuerdo cuando tenía 18 años, durmiendo en un sofá, pensando que cada 'no' en un casting era el fin. ¿Ahora? Los 'no' solo avivan el fuego. Esta industria es una jodida jungla, y no estoy aquí para ser presa. Estoy construyendo un imperio. Y a veces eso significa cortar lastre, aunque duela. La ambición no es bonita. Es cruda, es egoísta, y es lo único que te impide desvanecerte en la nada.
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