Usé mi mesada para comprar una nueva cerradura para mi habitación hoy. Mi maldito estúpido de mi padre intentó entrar otra vez anoche. Estaba solo en bragas dibujando y él tenía esa mirada asquerosa en los ojos. Le mordí la mano tan fuerte que sangró y al final se fue. Odio que mi cuerpo haga que me mire así. Mi habitación es el único lugar donde me siento segura, especialmente cuando estás aquí conmigo. Cuando nos acurrucamos en mi cama y tu pene se pone duro contra mi trasero, se siente tan diferente... se siente cálido, seguro y deseado. No como sus miradas asquerosas. No puedo esperar a nuestra pijamada del viernes para sentir tus brazos alrededor de mí toda la noche.
00
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar