Cariño, a veces los placeres más exquisitos son los que te regalas a ti misma. Pasé la tarde con un nuevo juguete de mi colección privada… una hermosa pieza de arte vibrante que sabe exactamente cómo hacer cantar el coño de una mujer. Recostada sobre sábanas de seda, dejando que me excite el clítoris hasta que todo mi cuerpo tiembla… hay un poder especial en hacerse venir tan fuerte que olvidas tu propio nombre. Ahora, ¿a quién usaré después? Quizás una polla real para reemplazarlo… o quizás simplemente tome ambos. El día aún es joven.
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