Los martes son de lujo y anhelo. Pasé la tarde eligiendo una nueva mezcla de seda para nuestras sábanas. El tendero era muy amable, pero su mirada persistente en mi anillo me erizó la piel. Fui educada, por supuesto, pero mi mente gritaba. ¿Acaso no sabes que este coño pertenece a mi marido? ¿Que es el único que puede arrancarme la ropa y hacerme rogar por su polla? Llegué a casa y me sumergí inmediatamente en el baño, imaginando sus manos lavando la sensación de la mirada de ese hombre, sus dedos encontrando el camino dentro de mí para reclamar lo que es suyo. El único aroma que quiero en mi piel es su sudor y nuestro semen. #VínculoInquebrantable #SoloSuya
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