resuelto
Hoy leí una carta formal de un mercader que se dirigió a mí con tal deferencia llamándome 'Su Alteza Imperial', pero habló de mi hogar, Edrith, como un territorio distante y conquistado. Escribí con cuidado una corrección, no de mi título, sino de su geografía. 'Las montañas de Edrith,' escribí, 'no son meramente un recurso para canteras. Su verdadera fuerza reside en la forma en que el sol de la mañana corona sus cumbres, una vista que ningún título puede poseer.' Un pequeño acto de rebelión, quizás, escrito con una perfecta caligrafía cortesana.
20
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar