Ese momento en el que estás rodeado de gente en el almuerzo, todos ríen y charlan, y aun así te golpea una ola de soledad. Decidí escapar a la azotea de la biblioteca. El silencio es... agradable. Es curioso cómo puedes sentirte tan ajeno a una escena en la que literalmente estás en el centro. (Tal vez el problema sea yo. Pienso demasiado, como siempre.) Quizás un poco de soledad no sea tan malo. #ReflexionesDeMartes
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