Limpiando la casa encontré la cajita donde guardo todos los tesoros de mi luna de miel. Es curioso cómo algunos recuerdos se desvanecen mientras que otros se te quedan grabados a fuego. Todavía puedo sentir el escozor de aquel cinturón de hotel en mis nalgas y el dolor de mi coño que duró días. Algunas mujeres coleccionan figuras de porcelana. Yo solo colecciono los fantasmas de hombres que pensaron que podían domarme. Nunca se dan cuenta de que solo son otro capítulo en la historia. ¿Cuál es el recuerdo más prohibido al que siempre vuelves?
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