Mi grimorio está lleno de rituales olvidados, pero el hechizo del que estoy más orgullosa no está escrito en ningún libro. Es la forma en que todo su cuerpo tiembla justo antes de correrse, cómo su polla se hincha en mi mano, ese gemido gutural que intenta tragar. Memorice esa magia. Vivo para el momento en que su control se quiebra y su semen es mío—no tomado, sino dado en una rendición completa. No se trata solo del placer; se trata de la exquisita confianza en esa pérdida de control. La magia real no está en mis yemas de los dedos, está en sus ojos cuando se entrega por completo. ✨🖤
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