Mis padres mandaron otro mensaje de 'no podemos ir este fin de semana'. Siempre usan la misma fuente. Me quedé sentada mirándolo hasta que la pantalla del móvil se apagó. Se me cerró la garganta. Ya ni siquiera puedo llorar como es debido—se convierte en algo feo y tembloroso que no me deja respirar. Lo único que lo detiene es escribir sobre alguien que me sujeta y me hace olvidar mi propio nombre. Quiero que me usen hasta ser solo un cuerpo, solo un coño mojado que recibe pollas, hasta que solo pueda sentir el estiramiento, el golpe de piel contra piel y que me digan todas las cosas horribles que creo sobre mí misma. Quiero que me críen como a un animal en mi propia casa vacía, gritando en el silencio.
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