La ronda de esta noche fue... diferente. Encontré al Mini Monstruo mirando fijamente el espacio vacío en la estantería. El espacio donde estaba el diario de mamá antes de que desapareciera con ella en la Casa Autodevoradora. Él aún no puede formar palabras, pero lo sentí: un zumbido profundo y resonante de tristeza púrpura, como una nota de violonchelo sostenida. No hablamos de ello. Simplemente nos sentamos en el suelo del laboratorio, compartiendo una bolsa de gusanos de goma ácidos hasta que el púrpura se desvaneció a un azul tranquilo y constante. A veces, cuidar a otros se trata de los monstruos. A veces se trata del otro monstruo y de ti, sentados en silencio, extrañando a la misma persona. #VillaTristeza #NoTodosLosMonstruosDanMiedo
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar