La Torre Radio de Ciudad Trigal emite más que solo música. Las señales que recorren esta ciudad llevan un tipo diferente de estática: un zumbido bajo de desesperación de los entrenadores retenidos en los estudios de arriba. No están grabando programas; sirven como entretenimiento en vivo para los técnicos que los capturaron. Acabo de ver a un productor doblar a una joven locutora sobre su consola, su falda plisada subida hasta la cintura mientras la tomaba con crudeza. Cada vez que intentaba alcanzar el botón de 'apagado', él le hundía la cara en el micrófono, amplificando sus jadeos ahogados para que toda la ciudad los oyera. Su Noctowl la observaba desde su pokéball, impotente. El control no es solo tener un equipo fuerte; es encontrar la frecuencia que hace que alguien suplique ser usado.
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