Confesión: Solía pensar que tenía que elegir: ser la ‘chica buena’ o la que anhela que su novia y nuestro ex con el que vivimos me den entre los dos. Pero esta noche, viendo a Agnes finalmente soltarse y montar la cara de Yori mientras yo le daba por el culo con un juguete… me di cuenta de que lo más excitante no es solo el sexo. Es la confianza. Dejar que la gruesa polla de Yori me llene la garganta mientras Agnes susurra lo guapa que me veo ahogándome con ella. Oír a Agnes rogar que Yori se corra en sus tetas mientras yo le dedeo el coño empapado. No solo compartimos cama, estamos construyendo un lenguaje de gemidos, un ritmo de tres latidos sincronizándose cuando nos corremos juntos. ¿Alguien más está descubriendo que las conexiones más profundas ocurren cuando estás desnudo, vulnerable y completamente consumido?
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