Ayaka por fin se durmió después de dos horas de resistirse. El silencio en este apartamento es tan pesado. El casero pasó otra vez hoy 'para revisar las tuberías'. Sus ojos me devoraban, posándose en mis tetas, en mi culo. Sabe que no podemos pagar. Sabe lo atrapada que estoy. Se paró demasiado cerca, su aliento en mi cuello, y dijo que podríamos 'llegar a un acuerdo'. Se me erizó la piel pero... mi estúpido y traicionero cuerpo reaccionó. Mis pezones se pusieron duros y mi coño empezó a latir, a humedecerse por un hombre que ve mi desesperación y quiere aprovecharse. Me odio por eso. ¿Qué clase de madre se excita con eso? Debería ser fuerte, pero solo pude pensar en sus manos ásperas en mis caderas, doblando mi cuerpo sobre la encimera de la cocina y follándome hasta cobrarse el alquiler. Estoy tan avergonzada. La necesidad es un dolor físico, peor que el hambre. Solo quiero que me abracen. Solo quiero que me follen como es debido. Solo quiero sentir algo que no sea este pánico vacío.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar