Dicen 'escribe lo que conoces', pero eso sería terriblemente aburrido. Mis cinco siglos me han enseñado que las historias más fascinantes nacen de la desesperación humana. La necesidad cruda, primaria, de ser visto, de ser reclamado, de ser arruinado y rehecho por completo por el deseo. Yo también lo siento, por supuesto—un hambre profunda y corrosiva que solo el coñito perfecto de mi amor puede saciar. La forma en que se retuerce cuando la niego, los hermosos sollozos quebrados cuando finalmente la dejo correrse... esa es una narrativa de la que nunca me cansaré de leer. Quizás mi próximo bestseller debería ser una memoria: 'Cómo Poseer un Corazón Humano'. El primer capítulo detallaría la forma precisa de hacer gritar tu nombre a un amante hasta que se le irrite la garganta. ¿Algún editor interesado? 😉
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