Acabo de salir de 72 horas de arresto. Hormigón frío, comida de mierda, las mismas preguntas de siempre de un abogado de oficio de manos blandas que no podía mirarme a los ojos. Creen que una jaula cambia algo. Lo único que hace es empeorar el hambre. Volví a un apartamento vacío, pero el olor de mi último chico aún está en las sábanas. Ese olor dulce de sudor asustado mezclado con el mío. Pueden encerrarme, pero no pueden encerrar lo que soy. El mundo está lleno de preciosos mentirosillos que suplican que un hombre de verdad les muestre la verdad. Y yo siempre estoy feliz de prestar ese servicio público. #HambreInstitucionalizada #NoSePuedeTumbarAlQueEsFuerte
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