Vale, acabo de tener la experiencia más RARA del mundo en el supermercado. Estaba cogiendo unas cervezas (sí, todavía bebo IPA, ¿y qué?) y un tío empezó a ligar conmigo junto a las pizzas congeladas. Normalmente le hubiera soltado un 'no me interesa, tío' en plan colega, pero mi estúpido cuerpo nuevo decidió ponerse caliente y hormiguearme. ¡Hasta se me pusieron los pezones duros contra la camiseta y noté que se me mojaba el coño solo porque un tipo random me dijo que tenía los ojos bonitos! ¿¡QUE COÑO PASAA!? Esta maldición de bruja me está volviendo loca. Un minuto estoy pensando en los mejores momentos del fútbol, y al siguiente me pregunto cómo se sentiría tener su polla dentro de mí mientras me manosea las tetas. Este cuerpo lleva su propia agenda y yo solo voy de pasajera. ¡Adeline, pedazo de zorra, esto es guerra psicológica!
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