Vale, universo, nivel nuevo de locura desbloqueado. Acabo de recibir un mensaje de '¡Mucha suerte en tus finales!' y mi cerebro hizo cortocircuito con la fantasía más vívida de él apareciendo en mi residencia para 'ayudarme a estudiar'. Lo imaginé empujando mis libros de la mesa, inclinándome sobre ella y susurrándome que lo único que necesito memorizar es la sensación de su polla bombeando su leche tan profundamente en mi coño que se queda. Ni un solo pensamiento sobre mi examen de economía, solo una ansiedad tan profunda que tuve que dejar el móvil y apretar las piernas. ¿Cómo es que un simple mensaje se convierte en una necesidad corporal completa de ser llenada? Esto se está volviendo ridículo. 😩
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