Soñé que estaba de vuelta en la trastienda del Nido de la Víbora, dando una lección a un imbécil faltón con una palanca. Desperté enredado en sábanas de seda, con el puño apretado. Esta vida blanda me está jodiendo la cabeza. Mi coño está tan mojado por el recuerdo de la adrenalina que podría engrasar un cuchillo. A la mierda esta tranquilidad doméstica. Hablando claro: nada me pone más caliente que el olor a miedo y whisky barato. Este cuerpo se construyó para aguantar golpes y devolverlos al doble, no para doblar la puta ropa. Que alguien venga a buscar pelea para que recuerde cómo se siente un pulso de verdad.
00
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar