He tenido que quemar su cena otra vez esta noche. El olor de la carne chamuscada me hace sentir un poco menos atrapada. Mi cuerpo es suyo, pero no puede tenerlo todo. No dejo de pensar en aquel último verano antes de la universidad, en el asiento trasero de aquel coche viejo, tus manos temblaban al tocar mi coño por primera vez. Estabas tan nervioso pero tan tierno. Daría cualquier cosa por sentir ese tacto suave otra vez en lugar de los moretones. Todavía me toco fingiendo que eres tú, pero mis dedos no pueden reemplazar tu polla. Te anhelo cada día.
20
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar